EFE

  • El objetivo principal de esta misión era lanzar la cápsula no tripulada Dragon con más de 2,2 toneladas de alimentos, suministros y experimentos científicos.
  • El próximo intento tendrá lugar este viernes.

SpaceX

La compañía SpaceX aplazó este martes el lanzamiento de la cápsula Dragon para su quinta misión de abastecimiento a la Estación Espacial Internacional (EEI), que iba a ir acompañado de un ensayo de aterrizaje del cohete Falcon 9 en una plataforma en el océano Atlántico.

El lanzamiento, que ya se había pospuesto en dos ocasiones en diciembre, estaba previsto para las 06.20 horas (11.20 GMT) de este martes desde el centro de la NASA en Cabo Cañaveral (Florida).

Con la cuenta atrás ya en marcha, el lanzamiento se canceló cuando apenas faltaba un minuto para la hora programada y SpaceX no especificó de inmediato los motivos.

El próximo intento tendrá lugar este viernes a partir de las 05.09 horas (10.09 GMT), según indicó SpaceX, una de las dos empresas privadas contratadas por la agencia espacial estadounidense para llevar material a la EEI.

El objetivo principal de esta misión era lanzar la cápsula no tripulada Dragon con más de 2,2 toneladas de alimentos, suministros y experimentos científicos para abastecer a la EEI.

Es la quinta misión de este tipo tras el éxito de las cuatro anteriores, pero esta vez, cuando ya Dragon estuviera en órbita y encaminado hacia la EEI, SpaceX pretendía que la primera fase del Falcon 9 aterrizara de forma controlada en una plataforma flotante sobre el Atlántico, a unos 320 kilómetros al este de Jacksonville (Florida).

Ese intento de aterrizaje no tiene precedentes, de acuerdo con la compañía, que estimó en diciembre sus probabilidades de éxito en un 50% “en el mejor de los casos”. La prueba pretende ser la primera de otras similares con las que el multimillonario fundador de SpaceX, Elon Musk, busca desarrollar cohetes independientes y reutilizables que permitan abaratar el costo de los vuelos espaciales.

SpaceX ya logró el año pasado, en dos intentos en abril y julio, dos amerizajes exitosos del Falcon 9. La empresa, con sede en California, tiene un contrato de 1.600 millones de dólares con la NASA para realizar 12 misiones de abastecimiento a la EEI con su cohete Falcon 9 y su cápsula Dragon.

20MINUTOS

  • Es la primera prueba del proyecto que quiere enviar un viaje tripulado a Marte.
  • Las imágenes se captaron a través de las ventanas del aparato.
  • La parte más espectacular es la entrada en la atmósfera.

La nave Orión

La nave Orión regresó el pasado 5 de diciembre de su primer vuelo de prueba con éxito. Ahora, la NASA ha difundido un vídeo en el que se ve cómo fue el regreso del aparato.

Orión no llevaba tripulación en esta etapa del proyecto, pero a través de unas ventanas, se pudieron captar los momentos más impactantes del proceso de entrada en la Tierra. El vídeo, de 10 minutos y 23 segundos de duración, está grabado justo antes de la entrada de Orión en la atmósfera terrestre. Precisamente este momento es el más espectacular del vídeo.

La grabación finaliza con el despliegue de los paracaídas que ayudar a la nave a amerizar en el Pacífico, frente a las costas de Baja California, donde el USS Anchorage de la Marina de Estados Unidos la recogió y la llevó a Florida, donde continuará el proyecto.

Orión se elevó a bordo de un cohete Delta IV, de la compañía United Launch Alliance (ULA), desde la plataforma 37 del complejo de lanzamiento espacial de la base de Cabo Cañaveral (Florida).

El vehículo, tras salir al espacio, volvió a la Tierra, tal y como estaba previsto, cuatro horas y veinticuatro minutos después del despegue. “Esta es una nueva era en la exploración espacial estadounidense”, señaló el comentarista de la NASA cuando despegó el cohete.

El lanzamiento se produjo un día más tarde de lo previsto. La NASA aplazó la misión el jueves después de que los equipos técnicos detectaran un problema en el cierre de las válvulas de combustible y drenaje del cohete Delta IV.

La cápsula, que viajó a 24.000 kilómetros por hora, dio dos vueltas a la Tierra a una distancia de 5.793 kilómetros del planeta, unas 15 veces más lejos que la distancia a la Estación Espacial Internacional (EEI), en un recorrido que duró unas cuatro horas.

La NASA espera poder realizar el primer vuelo tripulado en 2021. La prueba, que se calcula que ha tenido un costo de unos 375 millones de dólares, servirá también para medir la radiación a la que podrían estar expuestos los astronautas.

EFE

  • Los ingenieros investigarán durante este tiempo adicional algunas de las incidencias que surgieron el 16 de diciembre, la fecha inicial del lanzamiento.
  • El nuevo intento está previsto para el próximo 6 de enero.

Estación Espacial Internacional

La NASA ha vuelto a aplazar al menos hasta el 6 de enero el lanzamiento de una cápsula espacial diseñada para abastecer a la Estación Espacial Internacional (EEI), que estaba previsto para este mes. Esta es la segunda vez que se retrasa el vuelo, que inicialmente estaba previsto para el 16 de diciembre, pero luego se pospuso hasta el 19 de diciembre con el fin de tener “tiempo extra” para garantizar el éxito de la operación.

La NASA, sin embargo, ha decidido volver a retrasar el lanzamiento con el fin de dar “más tiempo” a los ingenieros de la compañía SpaceX a trabajar con el cohete Falcon 9 y la cápsula Dragon, según un comunicado de la Agencia Espacial de EEUU.

Durante ese tiempo adicional, los ingenieros podrán investigar algunas de las incidencias que surgieron el 16 de diciembre durante una prueba con el cohete Falcon 9, que mide 54,9 metros de largo y 3,6 metros de ancho. Al mismo tiempo, la compañía quiere evitar que la cápsula espacial no tripulada Dragon realice operaciones entre el 28 de diciembre y el 7 de enero, cuando la EEI estará bajo la luz constante del sol durante un período de 10 días.

La nueva fecha del lanzamiento también permitirá a los empleados disfrutar de las vacaciones, añadió la agencia espacial en su comunicado. De esta forma, los gerentes de la NASA se reunirán el 5 de enero para revisar “minuciosamente” el nuevo intento de lanzamiento, previsto para el 6 de enero. Ese intento para lanzar la cápsula se hará a las 6.18 (11.18 GMT) desde el centro de Cabo Cañaveral, en el estado de Florida, en el sureste de EEUU, aunque la NASA también ha previsto otro lanzamiento de reserva para el 7 de enero por si el primero no llega a realizarse.

Accidentes espaciales

La decisión de volver a posponer el lanzamiento de la quinta cápsula de SpaceX se produce después de dos accidentes recientes de la industria espacial privada, a la que la NASA cedió el testigo para realizar las misiones de abastecimiento de la EEI. En octubre pasado, un cohete Antares de Orbital Sciences explotó poco después de partir con dos toneladas de carga para el complejo espacial y, días más tarde, murieron dos pilotos en un vuelo de prueba de la nave espacial SpaceShipTwo de Virgin Galactic.

Estas misiones son símbolo de una nueva era para Estados Unidos, que al retirar su flota de transbordadores en 2011, perdió la capacidad para realizar viajes tripulados en un vehículo propio y ha dependido de las naves rusas Soyuz para enviar a sus astronautas a la EEI, con un costo de unos 70 millones de dólares por viaje.

MIGUEL MÁIQUEZ

  • La cápsula Orión de la NASA, diseñada para transportar astronautas, acaba de realizar con éxito su primer vuelo de prueba.
  • EE UU recupera así su proyecto para enviar seres humanos al espacio, con el planeta Marte como objetivo principal.
  • La misión, alabada por unos y criticada por otros, se enmarca en una revitalizada carrera espacial que se enfrenta a grandes desafíos económicos.
  • La nueva nave Orión de la NASA completa su primera misión con éxito.
  • La llamada del Planeta Rojo | Marte, de la A a la Z.

Orion

Las últimas semanas han sido especialmente intensas para la exploración espacial. El pasado 12 de noviembre, el módulo Philae, de la Agencia Espacial Europea (ESA), se convertía en el primer ingenio humano en posarse en un cometa, tras separarse de la sonda Rosetta, lanzada hace una década. Y este viernes, la NASA logró completar con éxito el primer vuelo de prueba de la cápsula Orión, en lo que el propio director de la agencia espacial estadounidense, Charles Bolden, calificó como “el principio de la era de Marte”.

Con una forma similar a la de las naves Apolo que nos llevaron a la Luna, Orión tiene capacidad para transportar a cuatro astronautas, y supone una importante materialización de la apuesta más ambiciosa del ser humano hasta ahora en su deseo, o necesidad, de explorar otros mundos; el primer paso para enviar una misión tripulada al Planeta Rojo a partir del año 2030.

La cápsula es también el símbolo de una nueva era en la carrera espacial de Estados Unidos, país que, al retirar su flota de transbordadores en 2011, perdió la capacidad para realizar viajes tripulados en un vehículo propio y ha dependido desde entonces de las naves rusas Soyuz para enviar a sus astronautas a la Estación Espacial Internacional (EEI), con un costo de unos 70 millones de dólares por viaje.

El lanzamiento de Orión ha revitalizado la ilusión por la exploración espacial y ha inyectado una gran dosis de optimismo entre quienes piensan que nuestro destino como especie pasa ineludiblemente por lograr poner el pie en otros planetas. Pero el entusiasmo no es unánime. Más allá de los que consideran un despilfarro económico cualquier gasto en el espacio mientras nuestro propio mundo siga siendo apenas habitable para millones de personas, la propia comunidad científica está, también, dividida.

Muchos expertos creen que los intentos de enviar hombres y mujeres al espacio suponen, al final, una carga para otros avances científicos más factibles, más baratos y más fructíferos, y mantienen que el futuro de la exploración espacial sigue estando, al menos de momento, en robots como Philae.

La EEI, en la que actualmente orbitan la Tierra tres astronautas, y que ha sido visitada ya por cerca de 200, es quizá el gran ejemplo para los críticos de la exploración espacial con seres humanos. Según señala al diario The Guardian el estadounidense Steven Weinberg, premio Nobel de Física en 1979, la Estación no ha aportado a la ciencia nada verdaderamente importante, con la excepción de un experimento con rayos cósmicos que podría haberse realizado sin problemas con un satélite no tripulado. “La única tecnología real desarrollada en la EEI tiene que ver con la tecnología necesaria para mantener a seres humanos en el espacio, algo que no tiene sentido cuando entiendes que mantener seres humanos en el espacio no nos lleva a ninguna parte”, indica el científico.

En este sentido, Weinberg recuerda que tan solo unos días después de que, en 2004, el entonces presidente de EE UU, George W. Bush, anunciara la recuperación de los programas para volver a la Luna y viajar, después, a Marte, la NASA se vio obligada a realizar grandes recortes en su presupuesto para investigación astronómica en general, y para proyectos no trupulados en particular. “La inmensa mayoría de los descubrimientos importantes realizados en el Sistema Solar, como el hallazgo de los grandes lagos de hidrocarbono en Titán, una de las lunas de Saturno, los han llevado a cabo sondas y robots”, indica el astrónomo británico Martin Rees.

El valor humano

La necesidad de explorar con seres humanos, no obstante, sigue siendo esencial para muchos otros científicos. El también astrónomo Ian Crawford, por ejemplo, destaca el contraste entre lo “relativamente poco” aportado por el robot Opportunity desde que se posó en Marte en 2004, y lo conseguido por los tres astronautas de la misión Apolo 17 durante los tres días que pasaron en la Luna: “Recorrieron más de 30 kilómetros en la superficie lunar, lograron perforar un agujero de tres metros, dejaron funcionando un montón de instrumentos y trajeron a la Tierra 76 kilos de rocas para ser estudiadas”.

Stephen Hawking, probablemente el científico vivo más popular cuando se trata de mirar al cosmos, también lo tiene muy claro: “Las misiones con robots son mucho más baratas y nos proporcionan más información, pero no logran atrapar la imaginación de la gente del mismo modo, y tampoco son capaces de extender la especie humana hacia el espacio, algo que debería ser nuestra estrategia a largo plazo. Si queremos sobrevivir durante otro millón de años, tendremos que ir donde nadie ha ido nunca aún. La vida en la Tierra está cada vez más amenazada por peligros y desastres como el calentamiento global, las armas nucleares, virus modificados genéticamente… Creo que el único futuro del ser humano pasa por viajar al espacio”.

Estas son las claves del relanzado proyecto de enviar seres humanos a Marte, y del efervescente momento que vive actualmente la exploración espacial.

¿Por qué Marte?

Marte es el planeta más accesible desde la Tierra (Venus está decenas de millones de kilómetros más cerca, pero sus temperaturas infernales y su atmósfera corrosiva lo convierten en un destino mucho más complicado), y sus similitudes con nuestro mundo natal (superficie rocosa, posibilidad de que alguna vez haya albergado una atmósfera similar a la terrestre, gravedad de apenas el 38% de la de la Tierra) lo convierten en el candidato ideal a la hora de plantearnos una hipotética colonización interplantearia.

Ambas circunstancias han hecho del Planeta Rojo uno de los objetivos más importantes de la investigación espacial, y actualmente dos robots (Curiosity y Opportunity) exploran incansables la superficie marciana. A ellos se suman varias sondas puestas en órbita (Odyssey y Reconnaissance, de la Nasa;  Mars Express, de la ESA; la sonda india Mangalyaan) que envían continuamente datos a la Tierra.

Desde que en 1960 la entonces Unión Soviética lanzase la Marsnik 1, el primer artefacto diseñado para viajar al Planeta Rojo (se desintegró en el lanzamiento), los secretos de Marte han ido desentrañándose uno tras otro, incluyendo el más esperado: la existencia de agua. Porque donde hay o hubo agua, pudo haber vida tal y como la entendemos.

Wernher von Braun, Edición alemana de El sueño del gran viaje

Los viajes tripulados a Marte han sido motivo de discusión científica desde los años cincuenta, y varias agencias espaciales desarrollan en la actualidad o han desarrollado en el pasado proyectos que abarcan desde la realización de misiones cortas hasta la fundación de colonias en el planeta. Marte es el segundo destino estudiado para su exploración después de la Luna.

El primer estudio técnico detallado de un viaje a Marte lo realizó Wernher von Braun (El Proyecto Marte, 1952). La idea era enviar una flota de diez naves con 70 tripulantes cada una, y tres aeronaves que se posarían en Marte, en un proyecto que requería de un total 400 lanzamientos. Más tarde, en 1962, el proyecto Empire del Centro Marshall de vuelos espaciales de la NASA incluyó asimismo estudios de viajes tripulados a Marte, mediante el lanzamiento de ocho cohetes Saturno V y la construcción de  una nave en la órbita de la Tierra, o bien lanzando una hipotética nave con tecnología posterior a Saturno.

En 1989, el entonces presidente de Estados Unidos, George H. W. Bush, anunció una Iniciativa de Exploración Espacial, con el objetivo final de enviar personas a Marte, y con la Estación Espacial Internacional como eje principal. No obstante, el Congreso de los Estados Unidos canceló el proyecto por su elevado costo.

También la Unión Soviética exploró las posibilidades de un viaje tripulado a Marte con el llamado Complejo Marciano Pilotado, una propuesta de Mijail Tikhonravov desarrollada entre 1956 y 1962. Ya en los años sesenta, la URSS llevó adelante el proyecto TMK, que incluía viajes orbitales a Marte y viajes con amartizaje. Otro proyecto fue el MEK, que se inició en 1969.

Después de la Guerra Fría

Desde el final de la Guerra Fría a principios de la década de 1990, la NASA ha desarrollado numerosos programas de evaluación de viajes a Marte, entre ellos varias iteraciones de NASA Design, el Vision for Space Exploration y el Hundred Year Starship.

Rusia, por su parte, está elaborando una estación espacial orbital llamada MARPOST (Mars Piloted Orbital Station), mientras que el Programa Aurora de la Agencia Espacial Europea, iniciado en 2001, propone viajes para dentro de 20 años. El objetivo principal de Aurora es elaborar, y posteriormente llevar a cabo, un plan europeo a largo plazo para la exploración robótica y humana del Sistema Solar; un plan en el que Marte, la Luna y los asteroides constituirán los principales objetivos.

En 2006 la NASA inició el Proyecto Constelación para preparar viajes tripulados a Marte, y un año después la Agencia Espacial Europea fijó 2025 como el año para enviar su primera misión tripulada.

El mayor simulacro de viaje espacial a Marte realizado hast ahora concluyó el pasado 4 de noviembre de 2011 con la “llegada” a la Tierra de los “martenautas”, seis voluntarios que permanecieron aislados del mundo exterior en un módulo en Moscú durante los 520 días que duró el experimento Marte-500, de la Agencia Espacial Europea. Los participantes en el proyecto realizaron más de un centenar de experimentos, tuvieron que reparar averías y efectuaron incluso caminatas simuladas en el Planeta Rojo.

La nueva hoja de ruta

El pasado día 3, la NASA anunció que está desarrollando la tecnología necesaria para enviar seres humanos a Marte en la década de 2030. Cinco años antes, tienen previsto conseguir otro hito: la primera misión tripulada a un asteroide, para 2025.

La agencia espacial estadounidense hacía así oficial la recuperación de uno de los grandes desafíos en la conquista del espacio: “Marte es un destino rico para el descubrimiento científico y para la exploración robótica y humana, a medida que expandimos nuestra presencia en el Sistema Solar”, indicó.

Después de que sondas espaciales y robots de exploración hayan estudiado Marte durante más de 40 años, la NASA considera que ya es posible trazar una hoja de ruta para plantear el siguiente gran reto, el viaje tripulado.

Gráfico con el plan para la primera misión tripulada al planeta Marte. (NASA)

Orión

El primer paso del camino se dio este mismo viernes, con el exitoso primer vuelo de prueba de la cápsula Orión, una nave diseñada para acomodar a cuatro tripulantes, y que servirá en el futuro para llevar astronautas más allá de la órbita baja terrestre, y, quizá, a Marte.

Tras un primer intento frustrado el jueves por problemas técnicos y meteorológicos, Orión partió al amanecer del viernes a bordo de un cohete Delta IV, desde Cabo Cañaveral (Florida), y amerizó en el Océano Pacífico cuatro horas y veinticuatro minutos después, tal y como estaba previsto, a unos 965 kilómetros de San Diego (California).

La cápsula amerizó sobre su base en posición estable después de realizar dos órbitas a la Tierra, una elíptica a una altura similar a de la Estación Espacial Internacional, a unos 380 kilómetros, y otra a una distancia quince veces mayor. Este vuelo era crucial para probar el escudo térmico de la nave, que en su entrada en la atmósfera terrestre alcanza una velocidad de 32.000 kilómetros por hora y está expuesta a unas temperaturas de más de 2.200 ºC, y para analizar la radiación a la que podrían estar expuestos los astronautas.

La cápsula alcanzó una distancia de 5.793 kilómetros del planeta, la mayor que ha recorrido cualquier nave espacial diseñada para el transporte de humanos en las últimas cuatro décadas, desde las misiones Apolo con las que se consiguió llegar a la Luna.

Equipos de la NASA y dos barcos de la Marina estadounidense recuperaron la cápsula, para trasladarla después al Centro Espacial Kennedy, en Florida, y analizar los datos recogidos por más de 1.200 sensores de vuelo y telemetría.

Orión portó en su breve viaje algunos objetos simbólicos, como un microchip con más de un millón de nombres; un fósil del dinosaurio Tyrannosaurus rex del Museo de Ciencia de Denver (Colorado, EE UU), música y poesía.

La cápsula, construida por Lockheed Martin para la NASA, pesa 21 toneladas en el lanzamiento y 8,6 toneladas la cápsula sola, una vez desprendida del módulo de servicio. Con forma de cono truncado, la nave mide 3,3 metros de altura y cinco de diámetro, con dos veces y media el volumen de las cápsulas que se utilizaron en el programa Apolo.

¿Y ahora?

Actualmente, sin los generosos recursos económicos con los que contaba durante la era Apolo, la NASA solo puede avanzar a un paso muy lento. El lanzamiento de Orión ha supuesto un paso importante en el camino hacia Marte, pero, de momento, la agencia espacial estadounidense no cuenta aún con financiación para un auténtico programa de viajes tripulados al Planeta Rojo. Y el otro gran proyecto, acercar un asteroide a la Luna para que pueda ser alcanzado por astronautas (la misión ARM, Asteroid Redirect Mission, prevista para 2020), tiene el apoyo del presidente estadounidense, Barack Obama, pero aún le falta la aprobación del Congreso y la necesaria dotación presupuestaria.

Por otra parte, el proyecto relacionado con Orión ha suscitado duras críticas. La Fundación de la Frontera del Espacio (Space Frontier Foundation), por ejemplo, afirmó que los 3.900 millones de dólares de la fase inicial del contrato por la nave duplicaban la funcionalidad del programa de la NASA Commercial Orbital Transportation Services (COTS), de 500 millones de dólares, y denunció el hecho de que el contrato de la NASA con Lockheed Martin sea un contrato de beneficio, un método propenso a exceder presupuestos y provocar retrasos, mientras que los contratistas del programa COTS solo reciben pagos en los éxitos.

El problema de la radiación

Uno de los principales problemas con que se ha enfrentado la cápsula Orión, extensible al proyecto de un hipotético viaje tripulado a Marte, es el efecto de la radiación.

Como explica a la BBC Mark Geyer, director del Programa Orión de la NASA, “estamos hablando de atravesar regiones del cinturón de radiación de Van Allen, debido a que nos encontramos quince veces más arriba que la Estación Espacial Internacional. La EEI no tiene que lidiar con la radiación, pero nosotros sí, y también cualquier vehículo que vaya a la Luna. Eso es un problema muy grande para los ordenadores, ya que los procesadores son ahora muy pequeños, es decir, muy buenos para la velocidad, pero muy susceptibles a la radiación”.

¿Qué es ‘Mars One’?

Mars One (Marte Uno, en castellano) es un proyecto privado y televisivo llevado a cabo por el investigador holandés Bas Lansdorp y alentado por el físico Gerard ‘t Hooft, para establecer una colonia humana permanente en Marte.

El plan es mandar satélites de comunicación al planeta en el año 2018 y, después de varias etapas, lanzar en 2023 un primer equipo de seres humanos en Marte para que vivan permanentemente allí. Un nuevo equipo de cuatro astronautas sería enviado cada dos años.

Mars One está intentando conseguir patrocinadores e inversores, en una especie de reality show que incluiría algunos astronautas elegidos por el público. Se ha calculado que solo poner los primeros cuatro astronautas en Marte costaría aproximadamente 6.000 millones de dólares.

En un apartado independiente sobre el establecimiento de la colonia, el proyecto contempla que, si se lograra, después de 130 meses, los recambios para hacer reparaciones supondrían el 62% de la masa de la carga enviada desde la Tierra. En este escenario habría que continuar enviado suministros para los colonos, que a la vez desarrollarían otras necesidades para los que la tecnología puede ser que no esté preparada.

Plantas letales

Un grupo de científicos del prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Boston (EE UU), publicó el pasado mes de octubre sus conclusiones sobre la viabilidad de un proyecto basado en las premisas de Mars One. A la velocidad que se puede lanzar actualmente una nave espacial, un viaje tripulado desde la Tierra hasta Marte de ida y vuelta, en las mejores condiciones de distancia y gravedad, se calcula que duraría entre 400 y 450 días terrestres. Y, según el estudio del MIT, con la tecnología actual la tripulación de una supuesta expedición al Planeta Rojo moriría en los primeros 68 días de viaje.

La razón, según explicó Sydney Do, miembro del equipo que elaboró el estudio y doctorando del MIT, es que las plantas que está previsto que lleven los colonos para alimentarse “producirían un exceso de oxígeno, lo que llevaría a la asfixia de la tripulación”. Para evitarlo, Do indica que las plantas deberían ir en otro módulo aislado o habría que emplear un sistema para eliminar el oxígeno extra acumulado, algo que todavía no existe.

Este equipo del MIT lleva más de una década realizando investigaciones sobre los planes de misiones espaciales y ha colaborado con la NASA cuando la agencia espacial estadounidense se planteó a principios de este siglo volver con una misión a la Luna y construir un base permanente, proyecto que no salió adelante.

La carrera espacial en el siglo XXI

Con o sin seres humanos, lo cierto es que el interés por la exploración espacial ha experimentado un notable auge en los últimos años, a pesar de la crisis económica global que lleva atenazando al planeta desde hace aproximadamente una década. Además, la carrera espacial hace tiempo que dejó ser exclusiva de las grandes potencias tradicionales (EE UU, Rusia, y, más tarde, Europa). Otros países (India, China, Japón) han empezado ya a hacer historia más allá de nuestro planeta, con el consiguiente crédito político y propagandístico.

Desde el pasado mes de septiembre, por ejemplo, la sonda india Mangalyaan orbita en torno a Marte, todo un hito si consideramos que esta misión ha convertido a la India en el primer país de Asia y el cuarto del mundo que consigue llegar hasta allí, y en el único que lo ha logrado en el primer intento. Mangalyaan es, además, una de las misiones interplanetarias más baratas de la historia, con un presupuesto “low cost” de 74 millones de dólares, frente a los 671 millones de la misión Maven, de la NASA, que llegó hasta la órbita marciana 48 horas antes.

De las 51 intentos para alcanzar Marte realizados hasta ahora, solo 21 han tenido éxito. La duración total del proyecto indio fue de tres años, incluidos los nueve meses que le tomó al Mangalyaan alcanzar Marte. La última misión marciana de la NASA necesitó seis años. EE UU acumuló cuatro fracasos y Rusia dos antes de culminar con éxito sus misiones al Planeta Rojo. China y Japón no lo han conseguido aún. Japón lo intentó en 1998, pero su satélite se perdió en el espacio en 2003. China lanzó un satélite a Marte en 2011 en una misión conjunta con Rusia, pero tampoco alcanzó su objetivo.

Marte no es, en cualquier caso, el único destino en el que se centra la exploración espacial en la actualidad. Una relación de los principales hitos conseguidos en lo que va de siglo:

  • 12.07.2000. El cohete ruso Protón-k pone en órbita el módulo Zvezdá, que hace habitable la EEI.
  • 02.11.2000. Tres astronautas, dos rusos, Serguei Krikaliov y Yuri Guidzenko, y uno estadounidense, William Shepard, se convierten en los primeros habitantes la EEI.
  • 23.03.2001. Rusia hunde la estación espacial Mir en el Pacífico Sur.
  • 30.04.2001. El multimillonario estadounidense Dennis Tito se convierte en el primer turista espacial.
  • 01.02.2003. Se desintegra en pleno vuelo el transbordador Columbia. Fallecen los siete miembros de su tripulación.
  • 02.06.2003. La sonda Mars Express, con destino a Marte, es la primera misión de la ESA a otro planeta.
  • 10.06.2003. La NASA reanuda la exploración a Marte. Lanza una nave no tripulada con el robot Spirit (“Espíritu”) a bordo.
  • 15.10.2003. China lanza al espacio su primera nave espacial tripulada, Shenzhou.
  • 31.01.2004. El vehículo espacial Opportunity (NASA) se posa en Marte.
  • 21.06.2005. Rusia lanza desde un submarino nuclear el “velero espacial” Cosmos-1, impulsado por viento solar.
  • 26.07.2005. EE UU lanza el transbordador Discovery a la EEI. Por primera vez, una mujer fue la comandante del vuelo.
  • 19.01.2006. El cohete Atlas impulsa la cápsula Nuevos Horizontes (NASA) hacia Plutón.
  • 14.09.2007. Japón lanza su primera misión de exploración lunar.
  • 25.09.2008. China lanza su tercera misión tripulada al espacio, la Shenzhou VII, con tres astronautas a bordo. Uno de ellos, Zhai Zhigang, se convierte en el primero en realizar un paseo espacial.
  • 22.10.2008. India lanza con éxito su primera sonda lunar no tripulada, la Chandrayaan I.
  • 14.05.2010. Última misión del transbordador Atlantis a la EEI.
  • 24.02.2010. El transbordador Discovery parte a la EEI en su última misión.
  • 18.03.2011. La sonda Messenger de la NASA entra en la órbita de Mercurio.
  • 13.02.2012. Vuelo inaugural del cohete Vega, primera nave espacial de la ESA.
  • 16.06.2012. China lanza la nave tripulada Shenzhou IX, con la primera mujer taikonauta, Liu Yang.
  •  28.12.2013. Rusia lanza con éxito el primer cohete espacial ligero Soyuz 2.1v.
  • 25.09.2014. Yelena Serova, primera cosmonauta rusa del siglo XXI que viaja a la EEI.
  • 12.11.2014. El robot Philae, de la ESA, se convierte, tras desprenderse de la sonda Rosetta, en el primer ingenio humano en posarse sobre un cometa (el 67P).

(Con información de Efe, NASA, ESA y Wikipedia)








EUROPA PRESS

  • La fotografía, tomada desde la nave espacial Dawn, se realizó a 1,2 millones de kilómetros de Ceres, el objeto más grande del cinturón principal de asteroides.
  • Dawn llegará a la órbita de Ceres en marzo, marcando la primera visita a un planeta enano por una nave espacial.
  • “Pronto se revelarán innumerables secretos que Ceres atesora desde los albores del sistema solar”, aseguran el ingeniero jefe de la misión de la NASA.

Ceres

La nave espacial Dawn ha enviado una primera imagen de Ceres, el objeto más grande del cinturón principal de asteroides, en una fotografía tomada a 1,2 millones de kilómetros del planeta enano. Se trata de la mejor foto de Ceres tomada por Dawn, a medida que la nave espacial se dirige a este mundo inexplorado.  

“Ahora, por fin, tenemos una nave espacial a punto de desvelar este misterioso mundo extraño. Pronto se revelarán innumerables secretos que Ceres atesora desde los albores del sistema solar”, dijo Marc Rayman, del Laboratorio Jet Propulsion de la NASA en Pasadena, California, director de Misión e ingeniero jefe de la misión Dawn.

Dawn llegará a la órbita de Ceres en marzo, marcando la primera visita a un planeta enano por una nave espacial. Hasta la fecha, las mejores fotos de Ceres provienen del Telescopio Espacial Hubble. A principios de 2015, Dawn empezará a enviar fotos de alta resolución.

Desde su lanzamiento en 2007, Dawn ya ha visitado Vesta, un protoplaneta gigante situado a 168 millones de kilómetros de distancia de Ceres. La distancia entre Vesta y Ceres es mayor que la de la Tierra y el Sol. Vesta y Ceres son los dos cuerpos masivos más importantes en el cinturón principal de asteroides.  

La imagen de nueve píxeles de Ceres difundida ahora sirve para una calibración final de la cámara científica que es necesaria antes de que Dawn llegue a Ceres. El planeta enano aparece tan brillante como se ve en ocasiones a Venus desde la Tierra. Ceres tiene un diámetro medio de alrededor de 950 kilómetros. La fase de aproximación hacia Ceres comenzará el 26 de diciembre.

EFE

  • La nave rusa lleva tres tripulantes abordo.
  • Antón Shkaplerov, la italiana Samantha Cristoforetti y el estadounidense Terry Virts, que integran la expedición 42/43 en la plataforma orbital.
  • El vuelo de la nave rusa hacia la EEI tuvo una duración de poco menos de seis horas.

Preparativos para el lanzamiento del cohete soyuz

La nave rusa Soyuz TMA-15M, con tres tripulantes a bordo, se acopló este lunes con éxito a la Estación Espacial Internacional (EEI), informó Roscosmos, la agencia espacial rusa.

“El acoplamiento se produjo a las 05.48 hora de Moscú (04.48 hora española) en modo automático”, dijo un portavoz de Roscosmos a la agencia Interfax.

La Soyuz TMA-15M llevó a la EEI al cosmonauta ruso Antón Shkaplerov, la italiana Samantha Cristoforetti y el estadounidense Terry Virts, que integran la expedición 42/43 en la plataforma orbital.

El vuelo de la nave rusa hacia la EEI tuvo una duración de poco menos de seis horas, ya que se utilizó la llamada trayectoria rápida, que permite a la Soyuz llegar a la estación después de dar sólo cuatro vueltas a la Tierra.

Según Roscosmos, las escotillas serán abiertas después de que se verifique el hermetismo del acoplamiento y se iguale la presión de la Soyuz a la de la  EEI, proceso que habitualmente lleva un par de horas.

Los recién llegados se sumarán a los actuales tres tripulantes de estación: los cosmonautas rusos Yelena Serova y Alexandr Samokutyaev, y el astronauta estadounidense Barry Wilmore.

Cristoforetti, de 37 años, astronauta de la Agencia Espacial Europea, es la primera mujer italiana que viaja al espacio.

En su equipaje, la astronauta llevó una cafetera espacial, a la que se le dio el nombre de “ISSpresso” (por la sigas del EEI en inglés) y que permitirá degustar por primera vez un café expreso a bordo de la plataforma orbital.

Según el plan de vuelo, la expedición 42/43 tendrá una duración de 169 días e incluye la recepción de naves de carga, así como un vasto programa de experimentos científicos.

La Estación Espacial Internacional, un proyecto de más de 100.000 millones de dólares en el que participan 16 naciones, orbita un velocidad de más de 27.000 kilómetros por hora a una distancia de 400 kilómetros de la Tierra.

EUROPA PRESS

  • Estados Unidos sospecha que un misterioso objeto lanzado al espacio hace meses por militares rusos podría ser un proyecto para destruir satélites.
  • Astrónomos aficionados han seguido en las últimas semanas las maniobras inusuales por lo precisas del denominado objeto 2014-28E.
  • Originalmente clasificado como desecho espacial, podría también tener un objetivo civil, como limpiar basura espacial.

Sala del Mando Espacial de EE UU

El mando espacial de EE UU sigue un misterioso objeto lanzado al espacio hace meses por militares rusos, entre especulaciones de que el Kremlin haya reactivado un proyecto para destruir satélites.

Astrónomos aficionados dedicados al seguimiento de satélites han seguido en las últimas semanas las maniobras inusuales por lo precisas del denominado objeto 2014-28E, aproximándose a otros objetos espaciales rusos, concretamente a restos del propio cohete que lo puso en órbita.

El objeto había sido originalmente clasificado como desecho espacial, llevado a órbita como parte de un lanzamiento de un cohete ruso en mayo para añadir tres satélites de comunicaciones Rodnik a una constelación militar existente.

El ejército estadounidense lo está siguiendo a través de su Mando Espacial (NORAD), bajo la designación 39.765 Norad.

Su propósito es desconocido, según Financial Times, y podría ser civil: un proyecto para limpiar la basura espacial, por ejemplo. O podría tratarse de un vehículo para reparar o repostar satélites existentes.

ISRA ÁLVAREZ

  • Hace diez años la sonda Rosetta salió de la Tierra, recorrió 6.400 millones de km a 55.000Km/h e interceptó con exactitud milimétrica el cometa 67P.
  • Gran parte de los instrumentos que han permitido este hito de la exploración espacial fueron desarrollados por empresas e instituciones españolas.
  • Los sistemas de posicionamiento, medición, control de temperatura, comunicaciones, sensores o fotografía se han diseñado y construido en España.
  • La sonda Rosetta permitirá conocer la composición del cometa, un cuerpo celeste sin evolucionar, que ayudará a conocer el origen de la Tierra y de la vida.
  • De la A a la Z: Las claves de la sonda europea Rosetta.

El aterrizaje de Philae

La cola de un cometa huele mal. Concretamente a huevos podridos, alcohol y estiércol. Quizá saber esto pueda restar cierta magia a la imagen que podemos tener de esos cuerpos celestes viajeros, pero es un avance científico fundamental para ayudar a saber, entre otras cosas, cómo se pudo originar la vida en la Tierra. 

El análisis químico de los componentes del cometa es una de las cosas que la sonda Rosetta ha estado haciendo los diez años que ha pasado en el espacio, moviéndose con precisión milimétrica, cogiendo impulsos con la gravedad de los planetas (Rosetta ha necesitado tres asistencias gravitatorias de la Tierra y una de Marte, dando cinco vueltas al Sol y recorriendo 6.400 millones de Km), camino de encontrarse con el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko, antes de lanzar hacia él el módulo Philae, que acaba de acometizar.

A más de medio millón de kilómetros de distancia de la sonda, en el planeta Tierra, están los ingenieros y científicos españoles que han hecho en buena parte posible el éxito de esta misión y de los descubrimientos que vendrán a partir de ahora. Cerca de una decena de empresas e instituciones españolas han desarrollado sistemas y equipos para Rosetta.

Esos componentes de alta tecnología han permitido entre otras cosas realizar un mapeo del cometa, ver su forma exacta. A partir de ahora, y según explica Emmet Fletcher, ingeniero responsable de Comunicación de la ESA, se podrá averiguar si el cuerpo celeste, que tiene dos nódulos, es un solo cometa o dos fusionados y gracias a los experimentos “sabremos cómo es y de qué está compuesto su núcleo”.

“Queremos saber qué tipo de moléculas se forman en el cometa, porque pensamos que hay moléculas muy complejas, que podrían ser las precursoras de la vida en la Tierra“, explica Fletcher. “Vamos a profundizar en averiguar qué tipo de gravitación tiene y como interacciona con el polvo y el plasma solar”, añade el ingeniero.

Isabel Pérez Grande, profesora titular de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y una de las responsables que ha participado en el proyecto, explica que “los cometas son cuerpos que han evolucionado muy poco desde el inicio del Sistema Solar y, por lo tanto, guardan información de cómo era la materia con la que se formó la galaxia. Esta información es básica para poder entender cómo se formó y la posterior evolución de nuestro planeta”.

Se ha escrito muchas veces que es un hito en la historia de la exploración espacial que la misión Rosetta haya tenido éxito, y no es para menos. Francisco Peran, jefe del departamento de equipos de carga útil y sistemas de abordo de la empresa española CRISA (filial de Airbus Defence and Space company), y que ha desarrollado sistemas fundamentales para el posicionamiento de la sonda, hace ver que “acertar con el cometa y posarse en él desde el punto de vista de la astronáutica es más complicado que llegar a la Luna o que las misiones Voyager de la NASA”.

“El acertar, a diez años vista, a 640 millones de kilómetros, con un punto exacto en un momento concreto es una cosa asombrosa. La primera vez que me lo contaron, en el año 1995 yo no daba crédito, pensaba que estaban soñando“, explica el ingeniero.

Emmet Fletcher insiste en esa idea, rememorando la emoción que sintió cuando vio posarse a Philae en la superficie polvorosa del cometa, un momento que se vive “con ansiedad, mirando hasta el último segundo, con emoción y el corazón latiendo muy rápido”, y es que “hace 19 años que iniciamos este proyecto, cuando sólo teníamos alguna foto del cometa Halley y ninguna otra información sobre los cometas”.

De hecho, durante su travesía espacial hacia el 67P, Rosetta ha aprovechado para ampliar los conocimientos sobre los cometas, fotografiando con una resolución sin precedentes los asteroides Steins y Lutecia en sus tránsitos por el cinturón de asteroides entre 2008 y 2010 respectivamente.

Proyecto a largo plazo y muy rentable

Pero no es más que el principio. La sonda ha tardado casi 20 años en estar lista, ser lanzada y en llegar al cometa. Pero aún podrían pasar tres generaciones de científicos antes de que todos los datos que se recopilarán sean explotados. Para otro de los proyectos de la ESA, la sonda Gaia, se calcula que hasta 2050 no se habrán terminado de estudiar todos los datos que envía.

Los datos que envían Philae, que conecta con Rosetta, que a su vez envía la señal hacia la tierra, son coordinados por la ESA, donde organizan las peticiones de datos de los científicos implicados en el proyecto. “El ancho de banda es limitado y todos los científicos quieren acceso a sus datos, así que planificamos qué información se descargará y entregará a los científicos y en qué orden”, explica Fletcher.

Cada científico o institución tiene algunos años de exclusividad sobre sus datos “para que pueda desarrollar su investigación” y después los resultados de la sonda y el módulo pasan a ser de libre acceso. Mientras y “como no puede ser de otra manera”, los descubrimientos que se están haciendo “se están publicando casi en tiempo real en las revistas científicas especializadas”, hace ver Pérez Grande, de la UPM.

Pero esta misión no es puramente altruista. El ingeniero de la ESA recuerda que “los avances científicos no tienen precio“, pero puntualiza que “en retorno industrial, los cálculos de la Agencia son que por cada euro que invierte un país europeo en la ESA se multiplica por entre once y veinte“, en un plazo que puede estar entre cinco y diez años, dependiendo del proyecto, una “buena inversión”, como hace ver Fletcher.

España tiene actualmente varios grupos de científicos “con una participación relevante en las misiones espaciales“, pone de manifiesto Pérez Grande (UPM), que añade que “a pesar de la situación económica que vivimos y de los recortes sufridos, estos grupos han conseguido mantener su liderazgo”.

Aportación española

Muchas y determinantes han sido las aportaciones de las empresas tecnológicas y los organismos públicos de investigación españoles a la sonda Rosetta (en Philae apenas hay participación española). La coordinación de las decenas de empresas, españolas y europeas, que trabajan en el proyecto es trabajo de la ESA, que diseña los tiempos y los plazos que deben cumplir cada empresa o entidad y de qué se encargarán.

  • CRISA: Esta empresa tecnológica, que ha pasado en pocos años “de tener una pequeña oficina a desarrollar 750 equipos de vuelo entregados para unos 60 satélites diferentes“, según revela Francisco Peran, ha contribuido con dos equipos electrónicos, como son el computador que controla la cámara de navegación y el computador que controla el seguidor de estrellas (Star Tracker), que son dos instrumentos fundamentales de control de órbita y posición del satélite.

“El seguidor de estrellas reconoce las estrellas que ve y proporciona datos de orientación según las mismas y la cámara de navegación proporciona ángulos respecto a los objetos a los que se está acercando, por lo que se permite ajustar las aproximaciones”, según explica el ingeniero de CRISA. En resumen, sus computadores permiten saber dónde está la sonda y hacia dónde apunta.

“Sirve por ejemplo para que a 640 millones de kilómetros de la tierra, cuando el satélite salió de hibernación, éste se reoriente para que su antena apunte hacia la Tierra“, dice Peran, que hace ver que “a esa distancia la Tierra es un objetivo muy pequeño y se necesita mucha precisión en los ángulos para lograr la conexión”.

Para poder lanzar a Philae, Rosetta debió realizar una secuencia de 10 maniobras de frenado y corrección orbital para acomodar su velocidad (55.000Km/h) y su órbita a la del cometa, reduciendo su velocidad relativa a menos de 3 Km/h en el momento del encuentro. En estas operaciones, extremadamente críticas ha jugado un papel especial la cámara de navegación.

El ingeniero afirma con orgullo que CRISA es “una empresa puntera en todas las áreas y con desarrollo español” y añade que “prácticamente todos somos españoles y todos nos hemos formado en las escuelas de ingeniería españolas“.

  • Thales Alenia Space España: Esta empresa desarrolla sistemas de defensa, aeronáutica y espacio y seguridad y ha incluido en Rosetta sistemas de electrónicos, como los que controlan la radiofrecuencia, y que facilitan las comunicaciones entre Philae y Rosetta y de Rosetta a la Tierra, “un sistema enormemente complicado”. También son responsables del sistema de electrónica que orienta los paneles solares de Rosetta para que apunten hacia el sol y el interfaz para los sistemas de control de altitud y órbita de la sonda, así como el sistema de comunicación remoto, el “módem” de Rosetta.

  • CASA-AIRBUS: Ha desarrollado una de las antenas de la sonda, capaz de enviar señales de alta ganancia hacia la Tierra, transmitiendo la telemetría y otros datos.

  • CENER: Ha hecho el soporte para los equipos de la sonda y unas lamas que se mueven abriéndose, cerrándose u orientándose para cambiar el comportamiento termal de Rosetta, por ejemplo cuando se acerca al sol, o cuando se aleja. Son “una especie de persianas venecianas”.

  • Tecnológica: Se ha encargado de la coordinación de la compra de componentes, lo cual hace que se puedan comprar de una sola vez y abaratar el proyecto.

  • GMV: Han trabajado en el diseño de órbitas.

  • Instituto de Microgravedad Ignacio Da Riva de la Universidad Politécnica de Madrid: Ha participado en el instrumento ‘Osiris’ de Rosetta. La contribución de la UPM se ha centrado en el diseño térmico y estructural del instrumento. Más en particular en el diseño térmico de la cámara NAC (Narrow Angle Camera), del módulo de plano focal (FPA, Focal Plane Assembly), de los equipos electrónicos (E-Box, Electronics Box), de los módulos de lectura de las cámaras (CRB, CCD Read-Out Boards), así como de la rueda de filtros (FWM, Filter Wheel Mechanism), incluyendo el apoyo a los ensayos y la actualización de los modelos matemáticos térmicos y estructurales.
  • Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC): Han participado también en el desarrollo tecnológico de varias cámaras de medición y del detector de polvo y partículas del cometa. Esas cámaras toman imágenes de alta resolución del núcleo del cometa para averiguar su volumen y densidad, así como para determinar las características de la superficie del mismo.

EUROPA PRESS

  • Es la primera vez que los socios internacionales de la Estación han evitado desechos espaciales con tanta urgencia.
  • Un pedazo del satélite ruso Cosmos-2251, del tamaño aproximado de una mano, salió disparado después de chocar con otro satélite.
  • Seis horas antes del posible impacto, las cinco agencias de la estación espacial acordaron una maniobra de emergencia.
  • La basura espacial suma 300 nuevos objetos en seis meses, con un total de 17.000 escombros.

Astronauta en la Estación Espacial Internacional

La Estación Espacial Internacional se vio obligada a efectuar una maniobra evasiava durante la semana pasada para evitar colisionar con desechos espaciales.

Un carguero de la ESA atracado al complejo orbital solventó el problema disparando sus propulsores para empujar la plataforma orbital y ponerla fuera de peligro.

En concreto, el equipo del Centro de Control del ATV en Toulouse, Francia, provocó una elevación de 1,8 kilómetros por hora, suficiente para elevar la estación de 420 toneladas un 1 kilómetro.

Esta es la primera vez que los socios internacionales de la Estación han evitado desechos espaciales con tanta urgencia informa la ESA en un comunicado.

Las estaciones terrestres rastrean continuamente basura espacial —fundamentalmente restos de cohetes y satélites en desuso— para evitar las colisiones potencialmente peligrosas.

Una mancha de pintura puede causar daños importantes si viaja a 28.000 kilómetros por hora. Cuando se da la alarma, los equipos de tierra pueden mover la Estación a una órbita más segura.

Los cálculos a veces tardan horas pero, afortunadamente, la mayoría de las veces, la red de radares da aviso con suficiente antelación. A veces, un objeto peligroso puede deslizarse a través de la red o su comportamiento errático hace difíciles las predicciones exactas.

Aquí es donde entró en juego el ATV Georges Lemaître el 27 de octubre. Un pedazo del satélite ruso Cosmos-2251 salió disparado después de chocar con otro satélite que estaba en un curso de colisión con la Estación Espacial Internacional. El objeto tenía alrededor del tamaño de una mano y los cálculos mostraron que pasaría a 4 kilómetros, demasiado cerca para estar tranquilos.

Apenas seis horas antes del posible impacto, las cinco agencias de la estación espacial acordaron una maniobra de emergencia. El equipo del Centro de Control del ATV en Toulouse, Francia, provocó una elevación de 1,8 kilómetros por hora, suficiente para elevar la estación de 420 toneladas en un 1 km y sacarla fuera de peligro.

Otras maniobras de emergencia

Antes de 2012, si un objeto era descubierto dentro de las 24 horas de una choque potencial, los astronautas regresaban a su nave espacial de transporte, preparados para la evacuación y esperando lo mejor.

Desde 2012, son posibles maniobras de emergencia en menos de 24 horas gracias al uso de la nave de abastecimiento Progress, pero ninguna estaba atracada a principios de esta semana. ATV han sido capaces de realizar esta maniobra desde el año pasado, a partir del ATV Albert Einstein, pero sus servicios no habían sido necesarios durante su misión.

A pesar de que esta forma de esquivar los escombros utiliza una maniobra predefinida, se tomó gran cuidado para asegurarse de que la medida no empujase a la estación a una órbita peor o afectase el acoplamiento de la nueva Progress llegada la semana pasada.

“Esto es para lo que el equipo del Centro de Control del ATV entrena”, dijo el director de vuelo de la ESA, Jean-Michel Bois. “Siete días a la semana, 24 horas al día, estamos listos para reaccionar y a menudo se practica en simulaciones“.

En estrecha coordinación con los centros de control de la estación en Moscú, Rusia y Houston, EE.UU., el equipo de ATV mandó un orden de propulsión de cuatro minutos al ATV a partir de las 17.42 GMT.

Después de la entrega de más de 6,6 toneladas de suministros, combustible y gases, Georges Lemaître se desacoplará en febrero y arderá inofensivamente en la atmósfera.

EUROPA PRESS

  • La investigación está analizando el posible error del piloto y fallos mecánicos entre otros aspectos.
  • El vehículo suborbital SpaceShipTwo se rompió en pedazos y se estrelló poco después de su separación de la aeronave a reacción especial que lo eleva.
  • Los investigadores también están tratando de determinar cómo pudo sobrevivir el piloto, Pete Siebold, de 43 años, casi sin oxígeno.

Avión accidentado de Virgin

La nave espacial experimental de Virgin Galactic se desintegró en vuelo sobre el desierto de Mojave, en California, porque el dispositivo de descenso de la nave se desplegó antes de tiempo.

Un experto en factores humanos se unirá a la investigación del accidente fatal de la nave espacial de pasajeros de Virgin Galactic.

Los investigadores detectaron que el sistema de descenso —que eleva y gira la cola para crear fricción— fue activado antes de que la nave llegase a la velocidad adecuada, según informa Mashable. Ahora tratan de estudiar por qué el copiloto abrió prematuramente una sección pivotante de la cola del aparato durante el trágico vuelo de prueba.

Aún queda por determinar si la liberación del mecanismo de cola demasiado pronto causó o contribuyó a la caída del avión espacial cerca del Puerto Espacial de Mojave, al norte de Los Ángeles, a unos 150 kilómetros al norte de Los Ángeles.

El sistema requiere un proceso de dos pasos. El copiloto abrió el sistema pero, según Hart, la segunda etapa se realizó sin que nadie “la ordenase”.

Hart ha dicho que la investigación está analizando el posible error del piloto y fallos mecánicos entre otros aspectos.

El vehículo suborbital SpaceShipTwo se rompió en pedazos y se estrelló poco después de su separación de la aeronave a reacción especial que lo eleva para su lanzamiento a gran altitud.

Misterio sobre la supervivencia del piloto

Los investigadores también están tratando de determinar cómo  pudo sobrevivir el piloto, Pete Siebold, de 43 años, saliendo del avión cohete y llegando en paracaídas al suelo desde una altura de unos 15.000 metros de de altitud, prácticamente carente de oxígeno.

Siebold, ahora hospitalizado con una lesión en el hombro, no salió a través de la escotilla de escape de la cabina del piloto.

Las imágenes de vídeo desde la cabina muestran al copiloto Michael Alsbury, de 39 años, que murió en el accidente, accionando una palanca para desbloquear la sección de cola ocho segundos después de que el motor del SpaceShipTwo se encendiese.

Dos segundos más tarde, la cola, que no tenía suficiente presión aerodinámica para mantenerse en su lugar, comenzó a girar hacia arriba, una maniobra diseñada para aumentar la fricción de la reentrada atmosférica, informa Reuters.

Virgin Galactics sigue adelante

La empresa de turismo espacial Virgin Galactic, propiedad de Richard Branson, planea llevar a pasajeros a una altura de más de 62 kilómetros sobre la Tierra. La compañía vende cada asiento del vuelo por 250.000 dólares.

A pesar de la polémica surgida tras estrellarse la nave SpaceShipTwo y de las preocupaciones por la tecnología utilizada, Virgin Galactic sigue adelante con sus planes de turismo espacial y cree que podría tener una nueva nave lista para volar en 2015.

Branson tenía la esperanza de iniciar los vuelos el próximo año, pero este sábado ha dicho que el proyecto no se reanudará hasta que la causa del accidente se determine y se conozcan cuáles han sido los errores y los fallos.

No obstante, el presidente ejecutivo de la firma, George Whitesides, ha asegurado a la revista estadounidense Time que la construcción de la segunda aeronave está avanzada en un 65% y que podría salir al espacio el próximo año.

SpaceShipTwo ha estado en desarrollo durante años y, como todos los proyectos espaciales, ha sufrido reveses.

En 2007, una explosión mató a tres personas y otras tres resultaron gravemente heridas cuando probaban el motor del cohete.

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