AGENCIAS

  • Suele responder a dos patrones de pigmentación distintos que suelen funcionar de forma independiente.
  • Uno de pigmentación dorso-ventral, evolutivamente muy antiguo, determinado por la expresión regional del gen Asip.
  • Un segundo patrón por el que desarrolla el resto de coloración y que evolutivamente es más reciente.

Peces

Un estudio internacional liderado por el CSIC ha descubierto recientemente que el color de los peces surge por interacción de dos mecanismos de pigmentación independientes.

En concreto, este trabajo, publicado en la revista Pigment Cell and Melanoma Research, ha identificado el gen que regula el patrón de pigmentación dorso-ventral, fundamental en las estrategias anti-depredación. Según sus autores, los resultados de esta investigación abrirán nuevas vías en el estudio de los factores que controlan las variaciones naturales en la coloración de los animales y sus problemas pigmentarios, como el pseudoalbinismo y la hipermelanosis.

Clave contra depredadores

“La mayoría de las especies presenta un patrón de pigmentación dorso-ventral caracterizado por una región dorsal de color oscuro y una región ventral de color claro. En los peces, este patrón es de especial utilidad frente a la depredación. Una zona dorsal oscura dificulta la visión de la presa cuando se observa desde la superficie pero, por el contrario, una región ventral clara entorpece la visibilidad cuando la presa es atacada desde el fondo”, explicaba recientemente el investigador del CSIC Jose Miguel Cerdá-Reverter del Instituto de Acuicultura de Torre de la Sal, en Castellón.

El trabajo demuestra que la coloración del pez cebra se genera mediante la superposición de dos patrones de pigmentación distintos. Un patrón de pigmentación dorso-ventral, evolutivamente muy antiguo, determinado por la expresión regional del gen Asip, que codifica la proteína de señalización agouti, y un segundo patrón por el cual el pez cebra desarrolla su llamativa coloración bandeada y que es evolutivamente más reciente. La superposición de ambos patrones da lugar a la coloración característica del animal.

“Los mecanismos que regulan ambos patrones de pigmentación funcionan en gran medida de forma independiente ya que la sobreexpresión del gen Asip provoca que la región dorsal adquiera características de la ventral, mientras que el patrón bandeado apenas sufre modificaciones. Los resultados muestran que el proceso evolutivo ha logrado implantar una nueva característica, la pigmentación bandeada, sin modificar el patrón básico de pigmentación ancestral“, añade el investigador del CSIC Josep Rotllant, del Instituto de Investigaciones Marinas de Vigo.

EFE

  • Investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales y la Universidad Nacional Autónoma de México han confirmado que los metales pesados incrementan la tonalidad roja.
  • “El color rojo, asociado a un mejor estado de salud en los animales, podría también estar indicando que han estado en contacto con metales pesados”

Gambas en el mercado

Investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han constatado que el cobre aumenta la coloración roja de las gambas.

La industria alimentaria elige los ejemplares con tonalidades más rojas ya que, al estar aparentemente más sanos, tienen mayor valor comercial, pero los resultados obtenidos en este estudio cuestionan esta práctica, advierte el citado museo. Los resultados de esta investigación se publican en la revista científica Plos One.

Las gambas poseen grandes cantidades de astaxanthina, un carotenoide con un alto poder antioxidante que les da su característico color rojo. Igual que la mayor parte de los animales, las gambas no pueden sintetizar los carotenoides y deben incorporarlos a través de la dieta.

Por lo tanto, un alto contenido en carotenoides indica el acceso a una buena dieta durante el crecimiento y el desarrollo de las gambas, lo cual se traduce en el color rojo que indica un buen estado de salud.

Sin embargo, este estudio del MNCN, basado en cálculos de química cuántica, ha mostrado que, en presencia de metales pesados, los carotenoides como la astaxantina aumentan su tonalidad roja.

Para Andrés Barbosa, investigador del museo, “esto significa que el color rojo, que en general está asociado a un mejor estado de salud en los animales, podría también estar indicando que han estado en contacto con metales pesados como el cobre“.

En el estudio, los investigadores diseñaron un experimento para comprobar si el efecto teórico también se producía en vivo. Para ello, se expuso a un grupo de gambas (Litopenaeus vannamei) a agua a la que se había añadido cobre, en concreto, una concentración baja de cobre (1 miligramo por litro). Compararon este grupo con otro de control en el que no se aumentó la concentración de cobre en el agua.

“Los resultados del experimento indican que las gambas expuestas al cobre terminan teniendo un color rojo más intenso que las del grupo de control lo que confirma los cálculos teóricos previos”, ha detallado Barbosa

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